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Una Tarde En El Cine Porno

Una tarde de lujuria en un cine porno de Buenos Aires…
La verdad es que Buenos Aires tiene varios cines porno de primera categoría, la mayoría en el centro de la ciudad. Lástima que algunas salas de strip-tease muy divertidas ya se fueron cerrando, como el Florida o el Tabaris, donde se podía hacer de todo con las bailarinas.

Una tarde lluviosa se me ocurrió entrar en el Ideal, un local con tres salas heterosexuales y una gay. La gran mayoría de los espectadores son hombres, algunos que van a hacerse la paja y otros que aprovechan la calentura para chupar alguna pija o dejarse culear. Pero esa tarde ocurrió algo distinto…

Yo estaba cómodamente ubicado en la última fila de una sala “pullman,” con gradas, disfrutando de una linda porno con una orgía increíble. En eso veo entrar, subir las escaleras, a una pareja, que se ubica no muy lejos de mi. Las parejas que concurren son generalmente exhibicionistas que gustan de ser observados cogiendo, ofreciendo así un hermoso espectáculo extra "en vivo." Pero esta pareja estaba quietecita, no pasaba nada.

En eso veo que el hombre se levanta y se retira, supuestamente al toilette. Entonces me acerco a la mujer, sentándome a una butaca de distancia. La miro; realmente estaba rebuena. Llevaba una túnica blanca, larga, de tela liviana, cruzado adelante, pero que al estar sentada se abría desde los senos y dejaba ver unas hermosas piernas y una tanguita blanca divina.

Me acerco y le digo; “Hola, cómo estás, que bueno poder venir a ver estas películas con tu pareja. Es mucho más divertido, ¿no?”

“Si, claro,” me responde. ¡Buena señal!

“Y, dime, ¿es celoso tu marido?”

“No, para nada, le encanta que me divierta con otros hombres… a él le gusta solo mirar.”

¡Wow! Yo ya me estaba agarrando un palo de aquellos, la pija se me salía del slip. Todo aclarado, campo libre para avanzar. Me senté al lado de ella, y le empecé a meter mano, primero le acaricié las piernas, y luego fui avanzando metiendo la mano bajo la tanga, descubriendo una conchita mojada y velluda. Ella no se quedaba atrás y con manos expertas me desabrochó el pantalón, sacando mi verga ya totalmente parada.

Se inclinó sobre mi y comenzó a chuparme la pija suavemente, mientras yo la acariciaba y besaba sus lindas tetas. Hice un esfuerzo para no acabar enseguida, Sin que yo me percatara, tan entretenido estaba, el marido había vuelto y estaba sentado a unas butacas mirando como cogíamos.

Ella se arrodilló delante de mí y me chupo un rato largo. Luego la hice apoyar sobre las butacas de adelante y le inserté mi verga desde atrás. Entraba y salía de su conchita con una deliciosa sensación en cada embestida. Ya para entonces varios pajeros habían dejado de mirar la película para vernos a nosotros en acción. Al rato, ya no pude más y acabé, tirándole toda mi leche en su concha. Los muchachos se pajeaban abiertamente delante nuestro, con sus vergas en la mano.

Nos sentamos a descansar, fumamos un cigarrillo, me dijo que se llamaba Martha y su marido Carlos, que iban casi todos los miércoles a ese cine y que con gusto nos volveríamos a encontrar allí, porque lo había pasado muy bien. Como había tantos tipos recalientes, les sonrió a un par, que se acercaron y le pusieron sus pijas cerca de la cara. Ella las tomó y las chupó hasta hacerlos acabar también a ellos.

Al rato, se despidió y se fue con su pareja. Nos volvimos a encontrar, pero eso lo contaré en otro relato.

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Comentarios(1)


agurotter
Publicado 12 nov 2012 02:40
Jaja .... aquí ya no quedan cines de esos. Lo normal es que todos acudieran a hacerse "la paja" y poco más, o tal vez chupar alguna "pija". Tanto al entrar como al salir miraban a un lado y a otro por lo de la vergüenza, como cuando ahora se va a una casa de "citas" vamos. Jaja, vaya cuadro, cuatro "pajilleros" meneándose la pija frente a vosotros, por cierto, imposible besar una teta mientras ella te chupa la pija .... ay pájaro ¡¡
 

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