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La Dama De Rojo

Etiquetas: puta, amante, demonio, sexo
Así es, ardo en la las llamas del infierno por ser pecadora del sexo, yo siempre deseé ser poseída por los hombres más viriles y mejor dotados del mundo, siempre me entregué al sexo como la perra que soy, así me presento y les escribo estas líneas desde el infierno… Donde purgo la mejor de las condenas; ser la amante del diablo.

Me llamo Abigail, y en vida fui una pecadora… NO arrepentida.

Supe lo que era tener sexo gracias a un ‘amiguito’ que me invitó a una fiesta y ahí perdí mi virginidad a los 16 años. De ahí en adelante solo pensaba en el sexo con mis compañeros de la secundaria. No había momento en que mi conchita no estuviera húmeda con mis jugos ardientes. En menos de un mes después de mi “des-virginamiento” me convertí en la putita de la escuela.

Les enseñaba a coger rico y sabroso en los salones desocupados y a varios les enseñé lo que era una buena mamada. Muchos eran un poco tímidos al principio, pero yo los llenaba de lujuria y pronto me penetraban con rabia; que en realidad era lo que yo quería. Llegue a tener sexo con varios de mi maestros, ya que nunca fui muy buena en la escuela, pero mágicamente pasaba todas mis materias con 9’s y 10’s.

Mi popularidad también creció de la noche a la mañana, ya que todos mis compañeros me invitaban a fiestas; sabían que terminaría cogiéndomelos a todos. Yo no era, ni soy exigente. Con que se pare y me entre me conformo, así que terminaba dándoles las nalgas a todos los que asistían. Poco me importaba que al siguiente día no pudiera ni caminar. Realmente me convertí en toda una experta en la materia del sexo…

Una vez que terminé la preparatoria, lógicamente ahí fue cuando mi despertar sexual fue mayor; maestros, compañeros, amigos y hasta extraños tuvieron la oportunidad de cogerme. Llegué a un límite de exageraciones y vicios que me mandaron a lo más bajo de este mundo, tomaba alcohol y hasta me acostaba con quien fuera con tal de conseguir dinero para satisfacer mis otros vicios. Que más que vicios eran mi perdición a un mundo del cual yo no quería salir, me sentía tan realizada, tan llena, que más podía pedir a la vida, sexo, alcohol y drogas.

Una vez terminada la preparatoria entré a estudiar secretaria bilingüe por tres años, ahí conocí lo que fue el sexo entre mujeres. Como eran pura compañeras en el Instituto teníamos que satisfacernos entre nosotros. Ocupábamos infinidad de objetos para penetrarnos, como yo era la mas golosa todas disfrutaban penetrándome. Recuerdo bien que en más de una ocasión termine con la mano entera de mi compañera Melisa enterrada en mi concha. El simple hecho de recordar estas cosas me tiene ardiendo con ganas, y les prometo que al terminar este relato voy a buscar a mi hombre rojo.

Melisa, era igual de puta que yo así que nos hicimos muy buenas amigas. En días nos escapábamos del Instituto y buscábamos un par de cabrones para satisfacer nuestros bajos instintos. Bueno, de las experiencias que tuve con Melisa hablaremos después.

Una vez que me gradué me dediqué a buscar trabajo más que nada para poder mantener mi estilo de vida, desgraciadamente siempre fui una puta pendeja y no siempre aproveche la ayuda que muchos hombres ofrecían por un rato de mi tiempo. Me ganaba la calentura y la necesidad de sentirme llena, de sentir un pedazo de carne humana dentro de mí, pulsando y gozando.

Tuve varios jefes con los cuales tuve relaciones sexuales con tal de aumentar mi sueldo, porque para este tiempo lo pendeja ya se me había quitado. Fui la amante de uno de ellos por más de 4 años y él fue el que me llevó a otro mundo… En el departamento que me obsequió, porque obviamente estaba casado y necesitábamos tener un lugar donde vernos sin miedo. En mi departamento organizábamos fiestas a las cuales asistían sus amigos, los míos y una que otra amiga mía; Melisa nos acompañó en varias de estas orgías que organizábamos.

Ahí ella conoció a un alemán y se fue con él a vivir al país natal de este. Hasta donde tenemos entendido, ella trabaja de prostituta en las calles de Alemania, pobre pendeja. Le dije que no se fuera, en fin. Yo me dediqué a complacer a mi amante en todo lo que él quería, tal era mi degradación que me introducía cualquier objeto en las entradas de mi cuerpo, no le importaba si me hacia daño. Pero yo era muy feliz, una vez y con eso ustedes verán como llegué a ser la amante del diablo y comprenderán el por qué estoy aquí ardiendo entre llamas y fornicada durante toda la eternidad por el mejor de mis amantes, el diablo.

**********

Una noche que empezó común y corriente como muchas que hemos tenido. Mi amante y yo asistimos a una fiesta, yo iba más que preparada para ser usada y abusada y en realidad estaba emocionada. Cuando íbamos llegando me explico que no era una fiesta normal; que esta sería distinta a todas las demás. En ella practicaríamos un ritual con el cual invocaríamos al Satanás para que viniera esa noche a tener sexo conmigo y otras dos mujeres que sus amigos llevarían. Como yo no creía en ese tipo de cosas me reí y le dije que aceptaba; con la condición de que si se aparecía el mismísimo Satanás me entregaría a él para la eternidad. Yo burlándome pensando que no iba a suceder nada, claro.

Llegamos a una casa muy retirada de la ciudad, bajamos del auto y mí amante me dijo que me pusiera una bata negra y que solo llevara ropa interior debajo de esta bata. Llevaba puesto un sujetador negro, una tanga del mismo color y tacones muy altos; al entrar nos estaban esperando cinco hombres junto con las dos otras chicas que iban a hacer el ritual. Nos acostaron a las tres en unas planchas de cemento, con la cara cubierta, no podía ver nada… En eso empecé a oír un tipo de oración en la cual invocaban a Satanás.

Las otras dos chicas empezaron a ponerse nerviosas y pidieron ser soltadas y retirarse, a lo cual ellos no pusieron objeción ya que para tener éxito el ritual deberían estar de acuerdo. Yo no tuve ni un momento miedo, ya que no creía que Satanás viniera y me penetrara; pensé que todo sería un juego. Después de unos momentos de que se fueron mis dos acompañantes continuaron con el ritual, me pasaron por la boca una botella de vino tinto y tuve que tomarla. Poco a poco el ambiente en la habitación fue cambiando, se sentía pesado. Hasta ese momento todavía pensaba que sería una orgía normal en la cual me iban a coger todos los presentes.

Pero de pronto me quitaron la bata y el sujetador solo quedé en tanga y tacones, ahí estaba yo desnuda sobre la plancha de cemento, ellos empezaron a elevar más sus oraciones, cuando de pronto oigo sus pisadas alejarse del cuarto. Antes de salir de la habitación me advirtieron que no me quitara la venda de mis ojos porque si lo hacía quedaría condenada eternamente a las llamas del infierno y me dejaron a solas. Ahora si estaba nerviosa, la piel se me erizaba y por un momento no se oía nada, solo empecé a sentir una presencia en la habitación.

De pronto me tocaron una de mis tetas, pero la sensación fue muy diferente a lo que yo ya había experimentado antes, ese tacto era muy caliente y lleno de callosidad. Sentía como mi cuerpo se iba llenando de lujuria y deseos de ser penetrada por todos los orificios de mi cuerpo, sentía como una lengua rugosa recorría mi cuerpo desnudo . Mis pezones empezaron a ponerse duros y mi cuerpo se estremecía, me sentía como una mujer que arde por dentro, me convulsionaba de placer, sentía como ardía en llamas del infierno.

De un solo tirón, me arranco la tanga yo no podía soportar tanto placer. Esa lengua desconocida empezó a lamer mi concha ya humedecida; era sensacional, los lengüetazos me hacían arder mi concha. Y yo sólo me convulsionaba de placer, después de un tiempo esa lengua se retiró dejándome excitadísima, jamás había sentido ese placer tan hermoso. Me abrió de piernas y la levanto, yo sentía el calor de su miembro que se dirigía a mi concha y de un solo empujón me penetro más de lo que lo habían hecho antes. El pene era muy grande y grueso, y extremadamente caliente. Soltaba un olor muy fuerte, pero delicioso. Se me hacia agua la boca.

Las embestidas eran muy fuertes yo sentía como me destruía por dentro, pero mi vagina pedía más y más. Me libero de mis ataduras y por fin pude abrazar a aquel ser que me estaba cogiendo; su torso era bastante fuerte, ardiente, lleno de músculos. Me aferré y él siguió con sus embestidas, de pronto me cambió de posición; de perrito empezó a sacudirme fuertemente. Me penetraba tanto que sentía que se me salía por la garganta su miembro.

Uno de sus dedos empezó a abrir mi culo, era un dedo grande, con una gran uña. ¡Pero yo no sentía dolor solo placer! El tamaño de su dedo era parecido a cualquier miembro que haya tenido dentro de mí, él sacó su hermoso pene de mi vagina y lo dirigió a la entrada de mi culo y de un solo empujón me sodomizó. Yo para ese entonces ya había logrado bastantes orgasmos y quería más y más, no quería que esa fornicada terminara jamás.

No sabía quién me estaba cogiendo, pero sin duda era el mejor de todos los amantes, después de sentir ese placer yo quería ver quién era, pero no dejaba que me quitara la venda de mis ojos. Después de sacarme la verga de mi culo me hizo arrodillar, me jaló del cabello con mucha fuerza y me introdujo su enorme aparato hasta mi garganta. No lo resistía más y cuando tuve oportunidad me quité la venda de los ojos y para mi sorpresa vi a un hombre enorme; lleno de vello, lo miré a la cara y vi algo indescriptible.

En ese momento me alzó y los ojos se le llenaron de ira y flamas salían de ellos. Con un tono muy macabro me dijo, “¡te advirtieron que no podías verme y si lo hacías te condenarías por toda la eternidad en el infierno!” Yo estaba asustadísima, pero el placer era más. Jamás había sentido algo similar, me volvió a penetrar así como me tenía abrí las piernas y volví a sentir su pene dentro de mí. Me dijo, “desde hoy y para toda la eternidad serás mi amante permanente y cogerás conmigo cuando yo quiera.”

Duramos cogiendo más de tres días hasta que por fin eyaculó dentro de mí, fue una venida inmensa, sentía su semen ardiendo dentro de mí, me volvió a sodomizar y sentía ese torrente dentro de mis intestinos, se vino dentro de mi hasta que vomité su semen por la boca.

Regresé a mi apartamento desgastada… Todavía un poco incrédula, todo parecía haber sido un extraño sueño. Después de una semana de la cual no pude levantarme de la cama, llego mi amante. Con una sonrisa en la boca y los ojos rojos de pasión me dijo en voz baja, “ya es hora de que vayas conmigo al infierno, ahí serás mi puta y te cogeré por toda la eternidad.”

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Comentarios(7)

bismarck
Publicado 30 jun 2013 11:44
woow, excelentisimaaaa creo que soy medio delicadito con lo que yo escribo jajajaja ... muy bueno besos
marcos
Publicado 15 dic 2010 12:37
Verga, esto si es una historia erotica con mucha ficcion pero es bastante interesante, muchas felisidades.
Evil_Prayer
Publicado 27 oct 2010 09:49
Muy interesante xD ... sin duda algo que pensar... saludos desde el purgatorio
dukke2k
Publicado 15 oct 2010 21:59
No tengo comentarios, esa fantasia erotica es excitante, pero muy fuerte
Dulce
Publicado 28 ago 2010 17:30
El mejor de los pecados 'la lujuria', la historia perfecta. Felicidades por tu relato.
Mama_Dora
Publicado 11 ago 2010 17:51
que rico pero que perversa!!! me gusta chica!
louis0705
Publicado 09 ago 2010 13:05
muy buen relato diablilla jejeje
 

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